viernes, 19 de enero de 2018

FRANCISCO y LAS ETNIAS DEL MUNDO (II)

Chile, Myanmar y Bangladesh



Saludando a los mapuches
Francisco visita Chile, la Araucanía y a los mapuches del 14 al 17 de enero de 2018 y del 18 al 22 Perú con los pueblos de la Amazonia. Son 31 años después de que lo hiciera Juan Pablo II.

Los mapuches fueron llamados araucanos por los españoles conquistadores del siglo XVI, por vivir en la Araucanía, al sur de Chile y Argentina.

Es un pueblo de origen discutido pues para unos son aymaras bajados del lago Titicaca al oeste de Bolivia, al sur de Perú y al norte Grande de Chile, para otros son argentinos de la Pampa que emigraron al oeste, y para unos terceros, serían de la Amazonia que emigraron cruzando los Andes. Pero arqueólogos recientes desechan todas esas hipótesis pues hay nuevos descubrimientos pero hasta ahora solo parece que hay evidencias de que su origen pudiera ser allí por el 500 ó 600 aC.

En la Misa en territorio mapuche, Francisco recuerda que allí mismo se cometieron graves violaciones de los derechos humanos. Y pedía un momento de silencio ante tanto dolor y tanta injusticia (de unos y otros) pues dijo: es imprescindible defender que una cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrándose vidas humanas. No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque esto lo único que despierta es mayor violencia y división.

Francisco llega a Chile y es recibido
por la Presidenta saliente Michelle Bachelet 
Habló de la tentación a vencer de la uniformidad asfixiante, porque "no hay culturas superiores y culturas inferiores". La unidad y no la uniformidad fue el contenido de la homilía. Jesús –dijo- ruega al Padre para que «todos sean uno» (Jn 17, 21). En una hora crucial de su vida se detiene a pedir por la unidad. Su corazón sabe que una de las peores amenazas que golpea y golpeará a los suyos y a la humanidad toda será la división y el enfrentamiento, el avasallamiento de unos sobre otros. ¡Cuántas lágrimas derramadas!

Empezó con aire ecológico diciendo: Doy gracias a Dios por permitirme visitar esta linda parte de nuestro continente, la Araucanía: Tierra bendecida por el Creador con la fertilidad de inmensos campos verdes, con bosques cuajados de imponentes araucarias -el quinto elogio realizado por Gabriela Mistral a esta tierra chilena-, sus majestuosos volcanes nevados, sus lagos y ríos llenos de vida. Este paisaje nos eleva a Dios y es fácil ver su mano en cada criatura. Y después añadía «Arauco tiene una pena que no la puedo callar, son injusticias de siglos que todos ven aplicar», verso de Violeta Parra.

También JUAN PABLO II, 31 años antes que Francisco (abril de 1987), habló muy clarito cuando visitó apostólicamente Chile, donde se le recrimina que diera sin más la comunión al dictador Pinochet en una Eucaristía multitudinaria. En ese viaje se encontró con los pobladores de la periferia y de los barrios más pobres de la capital Santiago de Chile y estuvo en Temuco, la capital de la Araucanía donde saludó a los campesinos y mapuches en la explanada del Santuario de Maipú o Basílica de nuestra Señora del Carmen.

Con ellos, habitantes de La Frontera, dijo:  Por encima de cualquier diferencia étnica o cultural, sois hijos de Dios (…) en Cristo “no hay griego y judío; circuncisión e incircuncisión; bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo y en todos” (Col. 3, 11).
        La fe da vida a un nuevo pueblo: el pueblo de los hijos de Dios (...) Sin embargo, aun superando las diferencias, la fe no las destruye sino que las respeta. La unidad de todos nosotros en Cristo no significa, desde el punto de vista humano, uniformidad. Al contrario, la Iglesia, la familia de Dios es enriquecida al acoger la múltiple diversidad y variedad de todos sus miembros.
        Por eso, el Papa, hoy desde Temuco, alienta a los mapuches a que conserven con sano orgullo la cultura de su pueblo: las tradiciones y costumbres, el idioma y los valores propios.
       (...)  Sé que en la vida de los campesinos chilenos, y en particular en la del querido pueblo mapuches existen muchas dificultades y problemas. No pocas veces habéis sido objeto de injusticias y marginaciones. Recordad que en los tiempos lejanos de la conquista hubo sacerdotes, entre los que destaca la figura venerable de fray Diego de Medellín, que elevaron su voz para hacer presente ante el Rey de España los atropellos de que eran objeto los indígenas. También hoy la Iglesia os quiere decididamente apoyar en vuestras demandas de respeto a vuestros legítimos derechos, sin dejar por ello de recordaros igualmente vuestros deberes.

En 2017, del 26-XI al 2-XII, Francisco estuvo en el lejano Oriente, en Myanmar y Bangladesh. Por primera vez en 50 años, los católicos y cristianos de otras denominaciones, después de la vista del Papa, pudieron celebrar públicamente la Navidad en la ciudad de Rangún (Myanmar). 

En Bangladesh, en el jardín del Arzobispado de Daca, en un encuentro interreligioso, quiso expresar su compromiso de socorrer a los prófugos Rohinyás, llegados en masa hasta su territorio, donde la densidad de población está ya entre las más altas del mundo. 

Los rohinyás son una etnia musulmana bengalí, en el oeste de Birmania. Su origen se sitúa en el siglo VIII cuando comerciantes musulmanes, mongoles y de reinos vecinos se instalaron en el territorio de Arakan (hoy Rakáin).

El card. Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila y presidente de Caritas Internationalis, al visitar los campos de Cox's Bazar, en Bangladés (3-XII-2018) manifestó que la crisis que viven los refugiados rohinyás es una crisis internacional.


En agosto de 2017, la explosión de violencia entre el ejército birmano y los militantes del Arakan Rohingya Salvation Army (ARSA) hizo que casi 700.000 musulmanes rohinyás cruzaran la frontera para instalarse en Bangladés. Se preveía que el 15 de noviembre de ese 2017 comenzarían la transferencia voluntaria con el traslado de los primeros 2.260 refugiados. Sin embargo, nadie ha expresado la voluntad de regresar mientras Naipyidó no pueda garantizarles "seguridad y el derecho a la ciudadanía".
        
Los rahinyás iniciaron la yihad contra los nativos budistas birmanos, masacrando a unos 20 mil. De 1802 que eran el 1% de la población, pasaron en 2014 a ser el 40 ó 60% (según fuentes).

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