Chamanismo
=============

Al cabo de cinco siglos de la llegada del Evangelio a estas tierras, el Papa Wojtyla recuerdaba una evidencia: en América la piedad popular es expresión de la inculturación de la fe católica y muchas de sus manifestaciones han asumido formas religiosas autóctonas pues entre las poblaciones indígenas se encuentran las ‘semillas del Verbo’ presentes en sus culturas y pueden llegar a su plenitud en Cristo (cf EIA, 16). Las religiones de las poblaciones aborígenes y precolombinas de este inmenso continente que se extiende de N a S, desde el Ártico a la Antártida, ofrecen un excepcional interés.
Antes de la expansión del cristianismo, los pueblos americanos tenían muy extendida la creencia en torno a los espíritus, se rendía culto a los muertos, y realizaban prácticas mágicas vinculadas con la hechicería. Los cuerpos celestes y los fenómenos meteorológicos tenían carácter sobrenatural. Estos rasgos de religiosidad eran muy diferentes de unas regiones a otras. Suele dividirse el continente americano en tres zonas: norte, central (mesoamérica) y sur.
Totemismo
En América del norte, que es inmensa, suele distinguirse entre el este atlántico, el oeste pacífico y la zona central. En las tribus del noroeste es frecuente el totemismo y las fratrías llevan denominaciones totémicas, como cuervo y lobo o cuervo y águila. El Gran Cuervo es el Hacedor del mundo y el héroe cultural, dando pábulo a multitud de mitos en su lucha con el lobo (el principio del mal). Al dividirse las fratrías en clanes surgen diversas leyendas sobre la descendencia del totem. Predomina el chamanismo, asumiendo la nutria un papel importante; el opositor a chamán deberá matar una nutria y conservar su lengua en calidad de objeto sagrado o amuleto. Es frecuente la existencia de cofradías y ligas con huellas de división clánica y diferenciación social.

El totemismo se encuentra sólo en determinados pueblos aunque el totem individual se observa en pueblos situados en cualquier nivel de civilización y organización social, desde los pueblos cazadores y culturas arcaicas a sociedades modernas, por ejemplo, en jugadores de béisbol o de fútbol que se autodenominan osos, panteras, o en partidos políticos, organizaciones militares o paramilitares o de club cívicos también denominados leones o con nombres así. Parece que se deben a sentimientos mágicos y supersticiosos más bien opuestos al sentimiento religioso.
La zoolatría parece más propia de grupos con estrecha vinculación telúrica (lo agrario sacralizado) que llegan a la animalización de lo divino. Los dioses no son hombres pero el hombre debe concebir lo divino de alguna manera, con rasgos perceptibles por la razón y, en la medida de lo posible, por los sentidos. Un amplio sector de la religiosidad arcaica prefirió esta figuración de la divinidad y, por ello, la veneración de algunos animales elevados a la categoría de encarnación o epifanía (manifestación) de alguna deidad. Los grabados rupestres del norte de Europa pertenecientes a pueblos pastores, y de constitución patriarcal, también relacionan sus dioses con animales o seres machos: caballo, macho cabrío (como el dios germano Thor), el sol (no la luna); en cambio, en el sur se prefiere lo femenino: la luna, la serpiente, el agua. Todo esto vale también para América, Asia Menor y la India.
Chamanismo
En todos estos pueblos indios americanos se ven huellas del chamanismo, conjunto de fenómenos rituales y mágicos con rasgos comunes, que fundamentalmente se conoce en Eurasia septentrional y, sobre todo, en los pueblos primitivos de Siberia pero también hay huellas tanto en América del norte como en Irán, en la India antigua y en China.
Es una palabra de origen en la lengua de los tunguses de Manchuria que se relaciona con la palabra sánscrita shamana (asceta) y con la china sha-men. El chamán es el intermediario (función sacerdotal) entre el mundo sobrenatural, lleno de espíritus y divinidades, y el mundo humano. No se enseña a cualquiera pues es un don especial que se recibe generalmente de joven y a veces de forma dolorosa y acompañado de fenómenos psico-neuróticos.
Los estudios médicos demuestran que no puede generalizarse que el chamanismo corresponda a enfermedades psicópatas o epilépticas. No se trata de una “posesión” como ocurre en África o en el espiritismo moderno, pero es un estado especial en el que el “alma” del chamán viaja por el reino de los muertos o por el cielo. Al contrario que el poseso, el chamán es libre y, una vez despertado, cuenta sus viajes. La sesión chamánica puede definirse como un estado de absorción autosugestiva que la psicología espiritual llama “trance”. Además el chamán es dueño de los espíritus y no su servidor.
Es un fenómeno de pueblos cazadores por lo que lo animal tiene mucha importancia en el ritual; el chamán se viste con un ropaje que evoque un pájaro, un oso, un reno (animales nórdicos); la tienda en la que se realiza el “trance” está rodeada de figuras esculpidas con forma de animales y se utiliza un tambor que también es elemento importante del ritual. Este complejo fenómeno religioso y social tuvo considerable importancia en las sociedades primitivas y llegó a tener funciones sacerdotales propiamente dichas. Quizá el chamán fuese una especie de místico primitivo y mago a la vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario