Cada 22 de abril

Este evento mundial de una semana de duración marcará el séptimo aniversario de la histórica encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la creación y quiere unir a los 1.300 millones de católicos del mundo para escuchar y responder al clamor de la creación de Dios. Los esfuerzos mundiales se pueden canalizar a través de la nueva Plataforma de Acción Laudato Si del Vaticano, que está capacitando a las instituciones católicas, las comunidades y las familias para implementar cabalmente la Laudato Si.
El cardenal Michael Czerny, SJ, prefecto del «Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano», que patrocina la Semana Laudato Si, dijo: "Mientras la compra de combustibles fósiles financia guerras y destruye aún más la creación de Dios, nuestro Santo Padre nos llama a no desesperar sino a unirnos, a no lamentar esta destrucción sino a tomar medidas urgentes juntos”.
Estos eventos sirven, no tanto para inventar cosas nuevas como para repasar, evaluar y proponer alguna mejora, una mayor intensidad, o cosas así. Para ello puede ser interesante recordar -como marco adecuado- lo que dice Francisco al inicio de la Enc Laudato si (LS, ): “nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos. Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla” (LS, 1-2).
En ese Documento el Papa argentino
recuerda a sus predecesores como para recordar que la tensión ecológica no es
una manía suya sino una exigencia evangélica promovida o denunciada en este
inicio del tercer milenio por los papas postconciliares. Dice que “Pablo VI se refirió a la problemática
ecológica, presentándola como una crisis, que es «una consecuencia dramática»
de la actividad descontrolada del ser humano (Carta ap. Octogsima adveniens, 14 mayo 1971, 21). Juan Pablo II
advirtió que el ser humano parece «no percibir otros significados de su
ambiente natural, sino solamente aquellos que sirven a los fines de un uso
inmediato y consumo» (Carta enc. Redemptor hominis, 4 marzo 1979, 15). Benedicto XVI (…)
propuso reconocer que el ambiente natural está lleno de heridas producidas por
nuestro comportamiento irresponsable” (LS, 4-6).
Las religiones tienen un papel capital en la formulación de cosmovisiones que guíe el comportamiento humano. La magnitud y la complejidad de los problemas a los que nos enfrentamos exigen iniciativas de colaboración, tanto entre unas y otras religiones como en su diálogo con otros ámbitos esenciales de la actividad humana.
Algunos propusieron que las religiones orientales y las de los
pueblos indígenas ofrecían visiones del mundo más ecológicas
que el cristianismo. En
2015, más de 150 líderes de diversas religiones emitieron una declaración
conjunta en la Cumbre del Clima de la ONU en París 2015 antes de la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21) en París en diciembre
de 2015. En él reiteraron una declaración realizada en la cumbre interreligiosa
de Nueva York realizada en septiembre de 2014 que dice: “Nosotros, como líderes
religiosos: nos unimos para expresar nuestra profunda preocupación por las
consecuencias del cambio climático en la Tierra (…) es de hecho una amenaza
para la vida. La vida es un regalo precioso que hemos recibido y que
debemos cuidar".
El budismo enseña que todas las cosas están interconectadas tanto en el nivel macro como a nivel sutil. Enseña que todo está interconectado y dado que los humanos están entrelazados con los sistemas naturales, el daño causado a la Tierra también es un daño causado a los humanos.
En el hinduismo se encuentran enfoques tradicionales del entorno natural que también puede estar inspirado por la filosofía de Gandhi, en paralelo a sus pensamientos sociales en el sentido de que la sostenibilidad ambiental y las desigualdades sociales deben gestionarse de manera similar. Sus enseñanzas no violentas dejaron un impacto duradero, incluso agrícola.
En la fe sij, se cree que uno debe tratar el aire como su Gurú (el maestro espiritual), el agua como su padre y la tierra como la Gran Madre. El taoísmo ofrece muchas ideas que están en línea con el ambientalismo, como el wu wei, la moderación, la compasión y el animismo taoísta. Se encontraron paralelos entre el taoísmo y la ecología profunda. Pionero del ecologismo John Muir fue llamado "el taoísta de Occidente" y Rosenfeld escribió "El taoísmo es ecologismo".
El Corán y las Tradiciones Proféticas -dichos y hechos de Mahoma- dejan en claro que
el medio ambiente es una bendición y un signo de lo divino y la tutela del
planeta significa que muchos musulmanes creen que no debemos explotar los
recursos naturales. El Corán se refiere a los seres vivos como
"comunidades como ustedes" y algunos estudiosos han dicho que esto
implica que otros seres vivos tienen derechos.
En el judaísmo, el mundo natural juega un papel central en la ley judía, la literatura y las prácticas litúrgicas y algunos pensadores y rabinos judíos contemporáneos en los EEUU e Israel enfatizaron que una creencia central en el judaísmo es que el Hombre (Ha Adam - cuya raíz proviene de Haadama, tierra), debe mantener la Tierra en el mismo estado en que lo recibió de Dios, su "dueño" eterno y actual.
Por su parte hoy día Francisco afirma que “quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica (…) donde la espiritualidad no está desconectada del propio cuerpo ni de la naturaleza o de las realidades de este mundo” (LS, 216). “Es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas (…) reutilizar algo en lugar de desecharlo rápidamente (…) puede ser un acto de amor que exprese nuestra propia dignidad” (LS, 211). “Prestar atención a la belleza y amarla nos ayuda a salir del pragmatismo utilitarista” (LS, 215).
Sigue Bergoglio afirmando que “para el creyente, el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro (…) lleva al creyente a desarrollar su creatividad y su entusiasmo, para resolver los dramas del mundo (…) No entiende su superioridad como motivo de gloria personal o de dominio irresponsable” (LS, 220). “La espiritualidad cristiana propone (…) un retorno a la simplicidad (…) sin apegarnos a lo que tenemos ni entristecernos por lo que no poseemos” (LS, 222).
"Madre Tierra” es la diosa Pachamama
venerada por los pueblos de los Andes. En dos homilías pronunciadas en Perú y Bolivia, Juan Pablo
II identificó el homenaje a la Pachamama como un reconocimiento ancestral de la
providencia divina que en cierto sentido prefiguraba una actitud cristiana
hacia la creación.
Debido al sincretismo religioso, la figura de la Virgen María se asoció a la de la Pachamama para muchos de los indígenas. La Madre de Diós, María, “vive con Jesús (…) y todas las criaturas cantan su belleza (…) es Madre y Reina de todo lo creado (…) Por eso podemos pedirle que nos ayude a mirar este mundo con ojos más sabios” (LS, 241).